«Todas las cosas»: qué abarca la frase y qué no

La frase llega al buscador ya recortada del versículo. Esta página la devuelve a su lugar y responde las tres preguntas que plantea.

Tabla 1 — las tres preguntas de la frase. Clave: cada fila es una pregunta; la última columna baja a su desarrollo en esta misma página.
PreguntaRespuesta en una líneaDesarrollo
¿Incluye el pecado? No como obra de Dios; sí, sus consecuencias, bajo su gobierno. § El límite
¿Qué bien produce? Primero el del alma; a veces también el temporal. § La clase de bien
¿Cómo obran juntas? Como piezas coordinadas de un solo mecanismo. § La coordinación
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Tabla 2 — la cláusula en dos traducciones

Clave: la comparación es el método de esta página — NVI (128), el texto base, junto al testigo de equivalencia formal NBLA (103). La diferencia de sujeto se ve, no se explica.
NVINBLA
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito.

Quien llega aquí suele traer la frase suelta, oída en un funeral o leída en una tarjeta. Las respuestas de abajo proceden del material de Matthew Henry sobre este versículo, citado literalmente; lo que Henry no dice, esta página tampoco lo dice.

¿«Todas las cosas» incluye mis pecados y errores?

Matthew Henry traza la línea con cuidado: nuestros pecados no son obra de Dios, así que no son lo que el versículo quiere decir en primer término — y sin embargo, el que Dios permita el pecado es hecho obrar para su bien bajo su gobierno. La distinción protege ambas verdades: Dios nunca es autor del mal, y el mal nunca escapa de su administración. No puedes llamar bueno al pecado; sí puedes confiar en que hasta sus escombros serán integrados en algo bueno.

¿Qué clase de «bien» promete el versículo?

Primero, el bien del alma. Henry es franco en que el bien puede ser temporal — quizá para bien temporal, como las tribulaciones de José; al menos, para bien espiritual y eterno. La historia de José es el patrón: traición y cárcel que terminaron en rescate para muchos. Pero el piso de la promesa es más hondo que los desenlaces: todo lo que aleja al creyente del pecado y lo acerca a Dios ya contó como bien, aunque la biografía nunca mejore.

¿Cómo pueden las cosas malas «obrar juntas» con las buenas?

La respuesta de Henry es una imagen de coordinación: la Providencia tiene designios uniformes, dice — todas las ruedas como una sola rueda. Sucesos separados, como engranajes separados, pueden girar en direcciones opuestas mientras mueven una sola máquina. El creyente rara vez ve el mecanismo completo desde dentro de un solo diente doloroso; el consuelo del versículo es que hay un mecanismo, y un Diseñador que sabe qué está construyendo.

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El versículo entero, pieza por pieza, está en la página principal; sus destinatarios — los que aman a Dios, los llamados — se estudian en /llamados/.